FIGURA ABRIL 2011
CITY # | mayo 2011 | CityWeb
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Quién: Dolores Jiménez y Muro / Periodista, escritora e intelectual

Mujer + Revolución = ¿Adelitas?

Nació en Guadalajara, pero todo su desarrollo profesional y como persona comprometida con su género, con la historia de su país y con la sociedad los forjó en nuestra ciudad capital, ella se consideraba potosina, pero claro, su visión no la estancó a sólo incidir en las calles de la capital potosina, su voz, su opinión, su colaboración como periodista en tiempos difícilies llegaron a toda la república. Lo más grande, y que hay que reconocer, es que a pesar de haber crecido en una época en la que a las mujeres no se les incluía de manera justa en ámbitos como el académico, el periodístico, político o cultura, ella logró ser la cabeza de publicaciones serias y de contenido estratégico en el México de principios del siglo XX, en el México que gestaba una revolución.

De familia acomodada, y con una educación Liberal Juarista, Dolores poseía una gran sensibilidad que hizo se acercara a la litareatura. A los 24 años escribia algunos poemas y hacía disertaciones sobre la situación política de nuestro país. Sus confecciones literarias fueron mejorando, sobre todo porque su cuñado era Manuel José Othón, y nada menos que él revisaba sus trabajos.

Entre los hechos que evidencian su potencial, su gran participación en la sociedad mexicana, y el desafortunado demérito que se les da a mujeres en la historia de nuestro país, encontramos que fue ella quien escribió el prólogo del Plan de Ayutla, encargo directo de Emiliano Zapata.

En 1883 mueren sus padres y desde entonces empieza a ganarse el sustento por sí misma. Al parecer se emplea como maestra, se corta el cabello y desarrolla labores filantrópicas que por primera vez le permiten ver de cerca la pobreza, al tiempo que denuncia la injusticia en diversas publicaciones. En 1902 dirige la importante Revista Potosina y más tarde colabora en El Diario del Hogar que dirigía Filomeno Mata.

Después de su incursión en la política y en movimientos libertadores, la señorita Dolores Jiménez y Muro termina en la cárcel, adonde llegan también grandes revolucionarias como Juana Belén Gutiérrez de Mendoza, Elisa Acuña Rossetti, Mercedes A. de Arvide, para quienes pide su liberación mediante una huelga de hambre. Todas éstas eran 30 años más jóvenes que ella, pues para entonces Dolores contaba con 60 años, estaba enferma y no se le permitía comunicarse con nadie, pero su lucha obtuvo frutos y fue liberada más tarde.

La prisión no menguó su ánimo, y al salir libre continúa escribiendo. Se une a las fuerzas zapatistas, con las que se desempeñó como profesora, oradora y redactó numerosos documentos; el más importante fue el prólogo del Plan de Ayala. Zapata la nombró general brigadier.

Más allá de partidos y colores, es importante plantearse la siguiente pregunta: “¿Tenemos una causa por la que luchemos a nuestra manera día a día?
Dolores sí la tuvo, y fue un elemento grande no solo en el país, sino en la ciudad, para que la participación de la mujer fuera justa, equitativa… y es necesario darle espacio a ejemplos como ella.

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